En el Recorridos de julio-agosto, Cristina Capurro, refiriéndose al modo de obrar singular de cada coordinador, separaba aquello que posibilita, de aquello que hace obstáculo; diferenciando a su vez, lo que comanda, tributario del imperativo, de lo que inspira, tributario de la hiancia que supone la implicación subjetiva de quien obra. Pues bien, podríamos poner en el orden de lo que inspira, "lo que causa", en tanto constituye aquello que ofrece una salida a la encerrona narcisica ,que si bien es cierto que deja confortablemente plácido al sujeto consigo mismo, en esta oportunidad queremos remarcar su otra vertiente,la variante mortífera. Nos referimos a la ejemplaridad que pone en juego el Mito de Narciso, mostrando que para el sujeto, la opción es la salida de su encerrona narcisica, es decir castración, o peor...
El empecinamiento por salvar la hiancia segrega lo heterogéneo, la diferencia, lo exogámico, en aras de una reafirmación narcisica, que dejaría intacta la identidad yoica. He aquí lo que nos convoca en tanto Sección Entrada. Cuando alguien se acerca para formar parte de la Institución, es un primer movimiento que adjudicamos al didáctico, y que está en la línea de lo que venimos trabajando en los párrafos anteriores, en tanto la Institución es uno de los lugares privilegiados donde estas cuestiones se ponen a prueba. Movimiento auspicioso y que celebramos puesto que lo significamos como un acontecimiento que tiene como correlato una inscripción y esto es un momento de suma importancia para un analista, "da cuenta de un comienzo, de una marca indicativa de un antes y de un después".(1)
Pero es deseable que algo mas suceda. Diríamos un segundo movimiento en el cual hacerle lugar al entramado institucional en cada quien, al obrar de ella, la Institución, en cada analista, con todo lo que esto supone; un Maestro, la transferencia a su obra, el lazo con otros analistas, los artificios singulares de Mayeutica. No sin dificultades, no somos ingenuos y sabemos de "la pequeña diferencia", la que al decir de Harari, "por ella cobra entidad el núcleo de nuestro ser, por ella éste cobra una vía de manifestación privilegiada. Ella es constitutiva, definitoria de la posición subjetiva", (2) y es en la defensa de ésta que se generan odios, rivalidades, agresividad. Se tratará entonces, de atravesar cada vez, los obstáculos de ese orden, y conquistar una posición de dejarse hacer por la Institución, como lo nuevo en uno, que seguramente lejos de la afirmación narcisica, vendrá a producir un benéfico y torbellinario desacomodamiento de lo que había, sin desecharlo, sino poniéndolo a producir de otro modo.
Es así como lo pensamos, así como tratamos de escuchar y lo que tratamos de transmitir cada vez que somos convocados al recibir una demanda de entrada a Mayéutica. Patricia Parnakian.
(1) R. Harari. Palabra, violencia, segregación y otros impromptus psicoanalíticos. Buenos Aires: Catálogos, 2007.
(2) R. Harari. op. cit.
Coordina: Cristina Capurro.
Colaboran: Patricia Parnakian, Beatriz Sendra, Noemí Soro, Norberto Tieppo.